Quiste de ovario (quiste ovárico)

Un quiste de ovario (quiste ovárico) es una inflamación en el ovario que adquiere una forma de saco y está rodeada por una cápsula con un contenido líquido que puede ser denso o fluido. Estos tumores suelen ser benignos.

La mayor parte de los quistes de ovario están dentro de la categoría denominada quistes funcionales. Los quistes funcionales pueden producirse por las propias hormonas corporales a consecuencia de cambios en el ovario condicionados por el ciclo menstrual. Además, el quiste de ovario funcional puede aparecer como efecto secundario de un tratamiento hormonal. En otros casos, su origen se encuentra en dolencias o enfermedades que desequilibran el contenido hormonal. Los quistes de ovario funcionales afectan casi exclusivamente a mujeres sexualmente maduras aunque las niñas que ya han superado la pubertad o mujeres en la menopausia (climaterio) también pueden sufrir un quiste de ovario. Estas lesiones en los ovarios no suelen requerir tratamiento, ya que los quistes ováricos suelen desaparecer espontáneamente y pocas veces aparecen complicaciones. A veces, el quiste de ovario produce dolor. Las molestias aparecen cuando el quiste alcanza un determinado tamaño y presiona sobre otros órganos.

Normalmente, un quiste de ovario solo mide centímetros y no suele causar síntomas. El ginecólogo suele descubrirlos por casualidad durante una ecografía. Los aparatos modernos son capaces de mostrar los cambios milimétricos que se producen en los grandes quistes de ovario que no tienen la categoría de enfermedad.

Según la valoración actual, la mayoría de los quistes de ovario que los ginecólogos descubren al realizar una ecografía a través de la vagina son benignos y no necesitan tratamiento ni intervención quirúrgica. Sin embargo, es importante que las mujeres que están en la postmenopausia reciban información sobre los quistes ováricos.

Como los quistes de ovario funcionales suelen desaparecer por sí mismos el pronóstico es bueno. Por ello no tiene sentido luchar contra los quistes de ovario con un tratamiento hormonal.

Definición

Un quiste de ovario (quiste ovárico) es una inflamación en forma de saco rodeada por una cápsula en el ovario, cuyo interior está lleno de líquido denso o fluido. El término “quiste” tiene un carácter meramente descriptivo, ya que no define si se trata de un cambio benigno o maligno. Esto solo lo podrá determinar el ginecólogo tras realizar una biopsia.

Un quiste puede formarse en diferentes órganos del cuerpo y tener causas muy diversas. Si aparece en el ovario, el término médico es quiste de ovario (quiste ovárico).

Causas

Un quiste de ovario (quiste ovárico) puede ser debido a diferentes causas. Los médicos diferencian los quistes de ovario según sus diferentes causas y mecanismos de origen en quistes funcionales y quistes de retención.

Quiste de retención

Este tipo de quiste aparece cuando se acumula líquido en las glándulas. Las glándulas son órganos excretores y forman el líquido que se expulsa (secreción) del cuerpo a través de un canal, por ejemplo. Si este mecanismo de descarga deja de funcionar, la secreción se acumula y crece porque no puede salir. Debido a esta acumulación de la secreción (retención), la glándula se hincha formando un quiste.

Entre los quistes de retención están, por ejemplo, los quistes dermoides. Los quistes dermoides son malformaciones originadas y congénitas de las células germinales. Pueden contener cabello, sebo, tejido óseo o cartilaginoso así como dientes. Los quistes dermoides son benignos y representan un tercio de todos los quistes ováricos benignos. Suelen aparecer principalmente en mujeres jóvenes. En casos más raros, estos quistes dermoides pueden degenerar en un tumor maligno.

Quiste funcional

La mayoría de los quistes de ovario son quistes funcionales cuyas causas son las hormonas. Un quiste funcional de ovario puede aparecer en el ciclo menstrual. Las hormonas sexuales producidas por el propio cuerpo son las que originan el cambio en el ovario. Pero a veces también aparece como efecto secundario de un tratamiento hormonal, o cuando las propias hormonas del cuerpo no funcionan correctamente. Los quistes funcionales se producen casi exclusivamente en mujeres sexualmente maduras, muy frecuentemente después de la pubertad y durante la menopausia.

Los quistes funcionales más comunes y clínicamente relevantes con sus correspondientes diversas causas hormonales son:

  • Quiste folicular
  • Quiste Corpus luteum
  • Quiste luteínico

 

Quiste folicular

Si el ginecólogo reconoce estructuras quísticas en un ovario normal, puede tratarse de un quiste folicular (quiste de ampollas). Esta clase de quiste de ovario puede tener un tamaño que va de escasos milímetros hasta los 15 cm. Aparecen principalmente en mujeres menstruantes y jóvenes. Un quiste folicular se origina de un folículo de Graaf que ya estaba maduro en la primera mitad del ciclo menstrual y no ha saltado y sigue conteniendo óvulos y líquido. Cuando el folículo de Graaf estalla (ovulación), los óvulos entran en la trompa de Falopio y pueden ser fecundados. Si no hay fecundación, el folículo de Graaf se queda ahí y, si continúa produciendo líquido, con lo cual va ganando tamaño, acaba dando lugar a un quiste folicular.

Los quistes foliculares pueden permanecer durante cuatro a ocho semanas y seguir produciendo hormonas durante ese tiempo. Por lo general, terminan atrofiándose o explotando espontáneamente.

Quiste corpus luteum

Los denominados cuerpos lúteos (corpus luteum) se originan de restos de los folículos de Graaf soltados después de la ovulación. Estos cuerpos lúteos forman estrógenos (las hormonas sexuales femeninas) y progesterona. Si el óvulo maduro no es fecundado, el cuerpo lúteo se atrofia. Así, el nivel hormonal baja y da lugar a la menstruación. Los cuerpos lúteos permanecen durante los tres primeros meses del embarazo y siguen produciendo hormonas que mantienen el embarazo.

Un quiste de Corpus luteum es un cuerpo lúteo aumentado y quístico. Los quistes de cuerpos lúteos pueden alcanzar un tamaño de hasta ocho centímetros y suelen desaparecer por sí mismos.

Quiste luteínico

Los quistes luteínicos aparecen por lo general en ambos ovarios cuando la producción de hCG (coriogonadotropina humana) aumenta considerablemente. Este es el caso, por ejemplo, de embarazos múltiples o de algunas enfermedades. La hCG es una hormona que se forma en el embrión al principio y en la placenta principalmente durante el segundo y tercer mes del embarazo. La hormona hCG es parecida las hormonas FSH, LH y prolactina, las denominadas gonadotropinas, las cuales regulan la madurez de los óvulos en los ovarios. Por eso, la FSH, LH y la prolactina son buenas en tratamientos de infertilidad femenina. Como efecto secundario de este tratamiento hormonal, pueden aparecer los quistes luteínicos. Los quistes pueden alcanzar hasta 30 cm de tamaño.

En la mayoría de los casos, estos quistes luteínicos desaparecen por sí mismos una vez que se ha eliminado la causa. Después del parto múltiple o tras abandonar un tratamiento hormonal, estos quistes ováricos se eliminan.

Otras causas

Existen diversas enfermedades que también pueden causar un quiste de ovario (quiste ovárico). Los ovarios poliquísticos como forma especial de un quiste funcional son la característica principal del síndrome de ovario poliquístico (SOP), un cuadro de enfermedad independiente. Se caracteriza porque en los ovarios se producen muchos quistes, la mayoría de los cuales son relativamente pequeños.

Otro cuadro de enfermedad que puede originar un quiste ovárico es la endometriosis. Los endometriomas tienen una apariencia muy característica. Contienen productos marrón oscuro y espesos que proceden del catabolismo de la sangre, por lo que también se les denomina quistes de chocolate.

Síntomas

Un quiste de ovario no siempre desencadena síntomas en el paciente. A menudo, el quiste ovárico tiene solo algunos centímetros de tamaño, no causa síntomas y se descubre por casualidad al realizar una ecografía.

Cuando alcanza un determinado tamaño, es cuando comienza a presionar los órganos próximos provocando molestias sordas o tirantes que producen dolores en el bajo vientre, una necesidad intensa de orinar, problemas de evacuación del intestino, dolores durante el acto sexual o molestias en la espalda. Los dolores repentinos, fuertes y similares a un cólico pueden estar indicando complicaciones. Con el fin de excluir cualquier tipo de complicación seria o para tratarla en caso de que exista, el ginecólogo realizará una laparoscopia o una operación quirúrgica.

Diagnóstico

En el caso de que el quiste de ovario (quiste ovárico) sea grande, el ginecólogo puede determinar un diagnóstico a través de la exploración táctil de la vagina que se realiza en la revisión ginecológica preventiva. Si el quiste es pequeño, a menudo no se detecta palpando, para lo cual el ginecólogo procederá a realizar una ecografía complementaria de la pared abdominal (ecografía del abdomen) o a través de la vagina (ecografía vaginal). Además, la ecografía hace posible diferenciar entre los diversos tipos de quiste.

El historial y las dolencias de la paciente, su edad, la exploración táctil y el aspecto del quiste de ovarios según la ecografía permiten determinar de qué clase de quiste podría tratarse.

Si la ecografía muestra indicios de un quiste dermoide, el ginecólogo comprobará en una operación subsiguiente si realmente se trata de este tipo de quiste de ovario.

Los dolores que aparecen de forma cíclica y los trastornos hemorrágicos en mujeres jóvenes apuntan hacia un quiste funcional. En este caso, no suele ser necesario intervenir quirúrgicamente, ya que por lo general se deshacen por sí mismos. También es común que en las revisiones rutinarias no se aprecien. Si los síntomas y la revisión con ecografía muestran un endometrioma, el ginecólogo procederá a realizar una laparoscopia del abdomen. Para ello, el ginecólogo explorará los ovarios y tomará una biopsia del quiste ovárico a fin de determinar con seguridad el diagnóstico. Podrá extirpar los quistes parcialmente durante la laparoscopia. Después de la intervención suele seguir un tratamiento hormonal específico.

Especialmente en el caso de mujeres maduras durante o después de la menopausia, es importante realizar una ecografía para aclarar los quistes ováricos que se detecten y para eliminar la posibilidad de que sean un tumor maligno. Con el fin de realizar el diagnóstico de un quiste de ovario y comprobar que no se trate de un cáncer de ovario después de la menopausia, también se realiza un análisis de sangre. Si el ginecólogo determinara un nivel elevado del marcador tumoral CA 125 en la sangre, entonces se recomienda una intervención quirúrgica para determinar si se existe la posibilidad de que el quiste modificado sea un cáncer de ovario (carcinoma ovárico). El marcador tumoral CA125 también puede mostrarse más grande en otros tumores benignos como la endometriosis o una inflamación de ovarios.

El tratamiento de un quiste ovárico se determina según su tamaño y clase. Los quistes funcionales no requieren ningún tratamiento. Si aparecen molestias o complicaciones, el ginecólogo podrá extirpar los quistes de ovario con una operación.

Tratamiento

El tratamiento de un quiste ovárico se determina según su tamaño y clase. Los quistes funcionales no requieren ningún tratamiento. Si aparecen molestias o complicaciones, el ginecólogo podrá extirpar los quistes de ovario con una operación.

Si el quiste de ovario da lugar a una enfermedad, el tratamiento dependerá de la causa:

  • Los endometriomas que ocasionan molestias deben operarse. El médico suele extirpar los quistes de ovarios de forma poco invasiva (cirugía en forma de ojo de cerradura) durante la laparoscopia. En el caso de que la endometriosis se extienda o tenga fuertes dolores, un tratamiento hormonal adicional puede ser de ayuda. El tratamiento dependerá de la edad, cuadro de dolencia, extensión de la enfermedad y posible deseo de ser madre de la paciente.
  • En el caso del síndrome de ovario poliquístico (SOP) lo adecuado es un tratamiento hormonal. A veces, se hace necesaria una operación quirúrgica para extirpar los quistes.

Los quistes ováricos de las mujeres sexualmente maduras suelen ser quistes funcionales. Estos quistes no suelen requerir tratamiento, ya que se disuelven por sí mismos de forma espontánea y solo causan molestias a partir de un tamaño determinado. El tratamiento se hace necesario en caso de:

  • Quistes de ovarios persistentes que no se hayan disuelto en un plazo superior a los 5 meses o que hayan aumentado su tamaño
  • Dolencias
  • Complicaciones
  • Apariciones de nuevos quistes de ovario después de la menopausia

En mujeres antes de la menopausia, es importante hacer un seguimiento con ecografías para vigilar durante algunos meses un quiste de ovario funcional aunque no moleste y tenga como máximo seis centímetros de tamaño. Así podrán evitarse operaciones innecesarias.

Si el quiste no cambia de tamaño, puede tratarse con un tratamiento de hormonas, por ejemplo, con píldoras anticonceptivas. Si el tratamiento hormonal resultara inefectivo, o aparecieran dolores o complicaciones, el ginecólogo realizará una laparoscopia para eliminar el quiste y un examen posterior.

La operación será de ayuda cuando el quiste de ovario tenga un diámetro superior a cinco centímetros y no muestre cambios en la ecografía que deberá realizarse tras la menstruación. Si aparece un nuevo quiste en la postmenopausia, la operación será necesaria ya que podría tratarse de un tumor maligno.

Evolución

Las complicaciones serias son más bien raras en el caso de un quiste de ovario. La ruptura del quiste de ovario es algo que sucede en raras ocasiones. La mayoría de las veces el quiste de ovario se elimina de forma espontánea o puede romperse durante la exploración ginecológica. Si se produce una ruptura del quiste de ovario, pueden aparecen fuertes dolores en el bajo vientre. Sin embargo, la ruptura es, por lo general, inocua. En casos puntuales, puede provocar hemorragias debido a la ruptura de vasos sanguíneos en la zona del abdomen, lo cual deberá tratarse quirúrgicamente.

Los quistes de ovarios grandes, especialmente la endometriosis, pueden estar unidos al ovario a través de un tallo vascular móvil. Un giro del tallo debido a un movimiento repentino y brusco, da lugar a una fuerte merma del abastecimiento de la sangre en el tejido quístico. Si en un breve espacio de tiempo el ovario no se da la vuelta por sí mismo, las células se mueren y aparece el dolor. En el caso de que haya un giro del tallo con quiste de ovario, el tratamiento necesario será una operación para impedir que el tejido del ovario se muera por falta de sangre. Además, puede dar lugar a complicaciones, como una peritonitis o una infección de la sangre (sepsis).

Pronóstico

Por lo general, el quiste de ovario tiene un buen pronóstico de curación. Según las estimaciones actuales, la mayoría de los resultados de las ecografías ginecológicas apuntan a cambios normales sin categoría de enfermedad. En estos casos, no es necesario someterse a una operación.

Prevención

Los quistes dermoides son malformaciones congénitas; es decir, las mujeres con esta clase de quiste de ovario (quiste ovárico) no pueden prevenirlo.

Dado que se pueden formar quistes de ovario funcionales por la influencia de hormonas sexuales producidas por el cuerpo mismo, o después de un tratamiento hormonal, podría ser necesario realizar la correspondiente prevención hormonal. Sin embargo, los quistes de ovario funcionales muestran una tendencia a desaparecer de forma espontánea, con un riesgo mínimo de reproducirse; a excepción de los ovarios poliquísticos, en el caso de síndrome de ovario poliquístico (SOP). Si padece quiste de ovario funcional, la ingesta de hormonas general para evitarlo no es necesaria ni tiene sentido.

En el caso de quistes en el marco de una endometriosis sintomática y extendida, el tratamiento y la prevención es, al mismo tiempo, un tratamiento hormonal. Existe la posibilidad de que el quiste se reproduzca (recidiva).

Autor: Redacción Onmeda Revisión médica: Dra. María Isabel Pescador (13 de Diciembre de 2016)